Música

16 mayo 2015

Madonna es de plexiglás

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Madonna, rubia, marilyn rubia, que ya no sabemos si en sus orígenes fue morena, castaña, pelirroja, pelo-color-paja, o pálida cenicienta azabache. Sabemos que ha rebasado la cincuentena, pero nadie lo diría por su eficaz actividad anti-edad. Madonna encarnando el mito de la rubia divino ángel americano, paisaje kitsch de la inocencia; y también el mito de la eterna juventud que canta, baila, va de gira, firma autógrafos, hace películas, crea moda y sigue y sigue abriéndose de piernas (que nadie me malinterprete) en los escenarios.

Cada aparición de Madonna es una especie de neoglaciación de la rubia metafísica, piel y lujo del deseo, codicia de fans, envidia de otras rubias míticas que se ajaron prematuramente.

madonna-nuevo-disco-musica-pop ¿Esconde algún secreto Madonna? ¿Quizá si rascamos su cutis helado y fresco, y se despelleja la piel, nos encontraremos con la “Diana” de la serie de televisión “V”?

Madonna, rubia marciana, rubia infinita, rubia jet, rubia barbie.

Quizá su secreto sea: no perder la esencia, pero re-adaptarse y re-inventarse en el marketing de la actualidad. Ser a la vez ninfa infinita del deseo y mito por derecho, mientras con talento, constancia y aeróbic se perpetúa en las galerías del futuro.

Madonna, superviviente radiante y supraviviente camaleónica de entre los malparados dinosaurios que surgieron en los años 80. Veinte años de música pop destrozan a cualquiera. Menos a Madonna, claro.

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