Música

16 mayo 2015

Roland Kirk o el músico-orquesta multi-usos del jazz

En el 2000 adquirí mediante compra legal (lo digo por los espías tiburones de la SGAE, siempre ocultos y vigilantes) este sabroso disco de estudio del sello Prestige con Roland Kirk como líder: “Kirk’s Work“, grabado en julio de 1961.

Durante mucho tiempo pensé que los créditos del disco estaban equivocados porque… algo no terminaba de encajarme acústicamente.

Tenemos a Roland Kirk como solista de viento, a Jack McDuff navegando con el exquisito sonido naïf de feria que dibuja el órgano Hammond muy de moda en el jazz de los 60, a Joe Benjamin trabajando el bajo y al clásico Arthur Taylor ejerciendo de baterista. Son cuatro, un afortunado cuarteto, pero… Escuchando una y otra vez el disco, como se oye clarísimo en el vídeo que hemos traído, en muchos coros ¡hay más de un instrumento de viento sonando al unísono! ¿Quiénes eran los misteriosos acompañantes del solista “Rashaan” Roland Kirk?

La pista ya venía indicada en la portada del disco:

roland-kirk-disco-jazz

Pero la propia pista me despistó, porque tomé la imagen de la carátula, de por sí bastante oscurita, por un fotomontaje, o séase que se es: una superposición de dos o tres fotos de Roland Kirk, incluso con un mínimo efecto de difumine. Y no, nada de eso, acabé desvelando el misterio pasado mucho tiempo y tras repetidas y extasiadas escuchas… NO HAY superposición fotográfica. La foto nos muestra a Roland Kirk tocando 3 saxos a la vez. Sí, señor. Roland Kirk se acompaña a sí mismo con varios instrumentos al mismo tiempo, saxos y flautas y demás vientos, parapetado como hombre orquesta, como navaja multiusos, con milagros imposibles de dedos y de labios.

roland-kirk-grandes-genios-del-jazz

Escuchando el vídeo -que hemos insertado al principio de esta entrada- del tema homónimo “Kirk’s Work” percibimos perfectamente los equilibrismos técnicos de asombrosa dificultad que nuestro intérprete solventa con absoluta facilidad y encanto. Máxime cuando para rizar el rizo (y el jazz nos da numerosísimos ejemplos de inolvidables titanes superdotados) nuestro amado, sonriente, showman impagable, gran comunicador, músico delicioso, el fenomenológico Roland Kirk, era, para más señas, ciego desde muy temprana edad. Así como suena.

Os dejamos flotando en la elegancia atemporal del órgano Hammond y las diabluras divinas de “Rashaan” Roland Kirk.

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